• Cartel del espectáculo

MUJERES DE INCIERTA EDAD

A partir de los 50 pasé a ser eso que se denomina mujer de cierta edad.

Todo tipo de pérdidas, desastres y malestares iban a desatarse en el cuerpo, la mente, el humor y las relaciones. Sin embargo, tanta certeza me apretaba como la ropa que ya no se ajustaba a un cuerpo que volvía a cambiar, porque, a pesar de las profecías, yo me sentía cada vez más mujer, de incierta edad.