• Sandra Rossi en una presentación

Estrellas en la cabeza

Había una vez un niño que nació en un pueblo tan y tan pequeño, que ni siquiera aparecía en los mapas. 

Su padre, que, con mucho esfuerzo había conseguido ser médico, había decidió que su hijo también lo sería. Pero el sueño del niño, Santiago, era ser artista, aunque en su casa lo tuviese prohibido. Afortunadamente consiguió unir sus dos grandes pasiones, arte y ciencia, en la medicina. Y esta fusión lo llevo a hacer grandes descubrimientos, Con su tenacidad consiguió vencer las adversidades, que no fueron pocas, y con su curiosidad, el amor por el dibujo y las ganas de entender la naturaleza logró cambiar el mundo de la ciencia.