cartel de presentación de Sandra Rossi

¿Quién soy?

El largo viaje que mis bisabuelas y bisabuelos emprendieron desde Europa hacia América propició que yo naciera en Buenos Aires, ciudad de palabras cadenciosas que envuelven. Soy hija de un hombre que suspendía el tiempo cada vez que, en una sobremesa, nos llevaba de viaje contándonos sus historias de vida. Mi padre no me contó cuentos, no recuerdo de su boca ni un zapatito de cristal pero cuando narraba su infancia patagónica yo sentía las palabras caer sobre mí como cascadas brillantes. Será por eso que, como narradora oral, siento tan propio el relato autorreferencial. Sí, mi oficio es contar historias de viva voz.

Antes de saber leer ya intuí que, tras las tapas de los libros, aguardaban universos. Por eso, apenas pude descifrar los signos mágicos de la escritura, los recorrí con corazón y ojos ávidos. Fui creciendo en un barrio de tango, luna y misterio bajo las ramas de un ciruelo de flores blancas entre historias, mitos y poesías. Las palabras fueron mi refugio y mis alas; mi aire, mi tierra mi agua y mi fuego.


¡Y mi juego!

Acabado el bachillerato, comencé a explorar diversas disciplinas artísticas. Paradójica y curiosamente, Durante años me formé en expresión corporal, sensopercepción, danza moderna, tango-danza, poesía física, máscara neutra y teatro.

En el año 1990 emprendí un largo viaje, desandando el camino de mis antepasados y llegué a España. Atravesando tanto mar, en esta orilla del océano encontré mi lugar en el mundo.

Aquí nacieron mis hijas y fue de la mano de la maternidad, ahondando en el placer de contar cuentos, .

Desde el año 2003 me podéis encontrar contando en bibliotecas, teatros, centros cívicos, festivales, escuelas, jardines, bodegas, bosques, cuevas… y en cualquier espacio donde quepa el encuentro y reine la palabra.

Cuento historias autorreferenciales, mitológicas, de autor y cuentos populares. Cuento aquello que me toca, pellizca, acaricia, cosquillea o araña. Cuento aquello que me emociona y en lo que me reconozco.

Entreno mi arte cada día, creo espectáculos, me hago preguntas. Sigo bailando, formándome en el arte de la narración oral, estudiando canto, abriendo canales para que las historias crezcan y se enriquezcan.

Creo que la risa es algo serio y profundo, que la poesía guarda y resguarda la llave de la puerta, que la palabra es poderosa. Creo que ser humano es ser palabra y que es condición humana el deseo de escuchar historias.



Cuento porque contar es hacer memoria.

Cuento porque contándonos nos contamos.

Cuento porque contar es abrazo.

Cuento porque contar es encontrarnos.

Cuento porque estoy convencida de que las historias son latido y alimento del alma.

Cuento porque sigo jugando con las palabras y porque no quiero ni puedo hacer otra cosa.